martes, 16 de junio de 2015

Hablar de Dios Resulta Peligroso

Tatiana Góricheva

Mi primer encuentro con “Hablar de  Dios  resulta Peligroso” fue hace más de  veinte años, durante un retiro espiritual en el  Monasterio de la Santísima Trinidad, en Santiago de Chile.  El hermano lector, durante tres días, se esforzó eficazmente por  trasmitirnos la profunda emoción que las palabras del texto contenían. Eran noticias de  la Iglesia Ortodoxa Rusa sometida por el Estado soviético y de cómo un grupo de valientes cristianos luchaban por mantener viva su fe. La  vocera,  de  nombre Tatiana Góricheva, junto con relatarnos los  ires  y venires  de la comunidad  ortodoxa, nos cuenta su propio camino  de  conversión  y fe.




¿Quién es Tatiana  Góricheva?                                         
   
Nació en Leningrado (san Peterburgo) en 1947.  Cursó  estudios superiores de  filosofía, formó parte del movimiento feminista de la URSS y participó como dirigente de la  juventud comunista.  Todo auguraba un brillante  porvenir hasta que un día se  encontró con el Absoluto. Ella misma señala:

“Mi vida  empezó sólo después de haber encontrado a  Dios”. 

En su adolescencia, Tatiana comenzó a desarrollar un rechazo profundo por  todo lo que le rodeaba. Su sociedad, sus amigos, su escuela,  incluso sus padres fueron  objeto de  un desprecio creciente. ¡Hasta  la naturaleza era  víctima  de  su  antipatía! Sólo amaba la soledad.

            Leyó más tarde a Nietzsche, Sartre, Camus, Heidegger y la filosofía existencialista.  Estos autores, en una sociedad atea, comenzaron, paradojalmente, a  despertar preguntas sobre  la  existencia como absurda y contradictoria.  La respuesta de  la de la juventud intelectual rusa fue unirse a la cultura, a la tradición, camino totalmente distinto al que  eligieron  los  jóvenes occidentales.

            Buscó en las filosofías orientales y en el yoga, pero no fue suficiente. Su propio testimonio nos lo aclara:

“Me invadió entonces una melancolía sin límites. Me atormentaban angustias incomprensibles y frías, de  las  que  no lograba desembarazarme. A mis ojos me estaba volviendo loca.   Ya ni siquiera tenía ganas de seguir viviendo.
¡Cuántos de mis amigos de entonces han caído víctimas de ese vacío horroroso y se han suicidado. Otros se han convertido en alcohólicos;  algunos están en instituciones de  enajenados… Todo parecía indicar que no teníamos esperanza alguna en la vida”.
           
No fue sino hasta los 26 años, después de una accidental meditación sobre  el Padrenuestro (¡extraños caminos del Señor!)  que Tatiana logró enfrentar todo su ser al Absoluto. Ella misma  dice:


“¡Qué alegría y qué luz esplendorosa brotó entonces en mi corazón! Pero no sólo en mi interior; no, el mundo entero, cada piedra, cada arbusto estaban inundados de una suave
luminosidad. El mundo se transformó para mí en el manto                                               regio y pontifical del Señor. ¿Cómo  no lo había percibido hasta  entonces?”.

            De ahí en adelante Tatiana se entregó en cuerpo y alma a Dios.  Como intelectual,  junto a un grupo de amigos,  fundaron  un seminario de  estudios cristianos en Leningrado, a los que asistían ortodoxos, católicos, bautistas, ateos ¡e  incluso espías!
           
Como cristiana, sus días no fueron precisamente fáciles.  Una de sus mayores  penas fue la incomprensión de sus  padres. No obstante, aprendió a tomar  fuerza de su comunidad creyente, alimentarse de los sacramentos y hacer de cada momento un acto de  amor  a  Dios.
           
En 1980 le ofrecen la cárcel o la emigración (exilio).  Obedeciendo a su guía espiritual, Tatiana opta por la emigración. Sus impresiones de la vida espiritual de  occidente en comparación con Rusia, quedan plasmadas en una  síntesis de  su diario de impresiones al final del  libro que  aquí recomendamos.
           
Tatiana nos comparte  más de  sus  vivencias  en su libro “La  fuerza de  la  Locura  Cristiana”, donde  profundiza  su experiencia  de  fe en un medio que  la  define.  Esta  es  una  continuación insustituible para todo aquel que requiera profundizar la  manera en que vive su fe en un  ambiente lleno de  posibilidad  como  es  occidente.

            Por último,      Tatiana  encabeza  la  lista de  autores que escriben para la revista “Nadiezhda”  donde  se  muestran experiencias de fe que dejan temblando al cómodo  cristiano occidental.  Como  bien  nos  dice  la  contratapa de la  edición de  Herder:

“El realismo con que  se  vive la  presencia  de  los  agrados misterios en la  liturgia relega a  un segundo término y da cierto aire de  irrealidad a  los  grandes intereses de  la  política del Estado y a  los sensacionalismos del mundo  de  las  noticias.

Al repasar estos  testimonios, a  uno le  sorprende  a  menudo la  idea de  que  es  como  si la  era  soviética no hubiese cambiado absolutamente nada  en la  vida  de  esos  combatientes de  la fe;  para   como si estuvieran desde siempre  acostumbrados a  tener  hambre, a  llevar  desde  siempre  las  adversidades, a  practicar la  humildad, a  “esperar contra  toda  esperanza”.



Además  puedes descargar  estos  textos  desde la  sección de Espiritualidad  de  este  blog.


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